Una noche, mientras Elías y su esposa Sofía duermen en la habitación, su hijo Francisco desaparece. Al encontrarlo en la calle, varias horas después, descubren que tiene la ropa ensangrentada y está cubierto de barro. Este extraño incidente desencadena otros sucesos aun más insólitos que obligan a Elías a llevarse a Francisco a su ciudad natal SAUDÓ para tratar de obtener respuesta ante semejantes eventos.
Ya en la carretera sufren un aparatoso accidente del cual ambos salen ilesos, sin heridas considerables.
Tan pronto arriban a Quibdó, se dirigen al muelle en medio de la algarabía y del colorido de las Fiesta de San Pacho; al llegar descubren con sorpresa que ningún lanchero conoce de la existencia de Saudó. Sixta, una anciana de aspecto misterioso y aparentemente ciega, es la única que ofrece llevarlos. Elías, sin más opciones, decide aceptar su oferta. Al amanecer llegan a Saudó; allí reina el silencio y la quietud, parece un pueblo deshabitado.
Finalmente llegan a la casa de Herminia, la madre de Elías quien se alegra al verlos e insiste en actuar rápido. De repente, la casa sufre una extraña sacudida. Conmocionado, Elías sale de la casa y con desconcierto advierte que todo está en calma. Al regresar, su madre y su hijo ya no están allí. A partir de ese momento, Elías inicia una búsqueda para recuperarlos.
Una serie de eventos misteriosos llevan a Elías a descubrir que su hijo se encuentra en poder de las fuerzas oscuras que rodean Saudó y que su madre hace parte de ellas. Elías debe hacer todo lo posible para recuperar a su hijo y lograr salvarlo de la maldición de este pueblo. |